Donde cada comida es una historia. Come donde comen los cubanos.
Explorar los Mejores RestaurantesUn paladar es el secreto gastronómico más preciado de Cuba — un restaurante privado, gestionado por una familia, que opera desde el hogar o la propiedad privada de alguien. A diferencia de los establecimientos estatales, los paladares son expresiones vivas y palpitantes de la creatividad individual, el patrimonio familiar y la genuina hospitalidad cubana.
La propia palabra llegó de una telenovela brasileña a principios de los años 90. Cuando Cuba legalizó estos pequeños restaurantes en 1993, en los días más oscuros del Período Especial, el nombre se quedó. Lo que comenzó como familias cocinando para sobrevivir se convirtió en uno de los movimientos culinarios más emocionantes del Caribe.
Hoy, los paladares van desde mesas de plástico en portales que sirven ropa vieja perfecta por 3 dólares, hasta comedores en azoteas con velas, vinos españoles y moros y cristianos deconstruidos con destreza molecular.
Leer la Historia Completa →Cada barrio tiene su propia personalidad, sus propios sabores, su propio ritmo. Encuentra el barrio que se adapta a tu paladar.
El distrito gastronómico más sofisticado de La Habana. Bulevares arbolados esconden paladares en azotea impresionantes, mansiones art déco convertidas en clubes nocturnos a la luz de las velas y algunos de los chefs más creativos de la isla.
Explorar VedadoLos adoquines del Patrimonio Mundial de la UNESCO conducen a patios ocultos y mansiones coloniales donde la historia se filtra en cada plato. Los paladares de La Habana Vieja son, a partes iguales, gastronomía y teatro.
Explorar La Habana ViejaEl gran suburbio occidental de La Habana, donde cenan embajadores y empresarios. Los paladares de Miramar ocupan espléndidas villas frente al mar con terrazas ajardinadas y bodegas de vino que impresionarían a cualquier sommelier.
Explorar MiramarAquí no hay menús para turistas. Los paladares sirven los mismos platos que se han transmitido de generación en generación — recetas que los restaurantes estatales sencillamente no pueden replicar.
Tu cocinera puede ser la abuela en persona. Las cocinas familiares cubanas llevan siglos de influencia española, africana y caribeña en cada sofrito, en cada paleta de cerdo a fuego lento.
Comida de nivel mundial a precios que parecen imposibles. Una comida completa de tres platos con mojitos en un buen paladar habanero suele costar menos que un restaurante de nivel medio en tu ciudad.
Comer en un paladar te conecta directamente con las familias cubanas, sus historias y su lucha diaria. Cada plato apoya a un emprendedor en una economía donde esa palabra tiene un peso especial.